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testamento
 
De verdad, hacer testamento no es como ver “The Ring”, no vas a palmar siete días después de hacerlo. Te doy mi palabra. De todas formas el séptimo día si ves que vas más agobiado que de costumbre y el corazón de empieza a palpitar con fuerza, no lo pienses y tómate una caña o dos (un vino o lo que necesites para relajarte) verás como todo pasa y al día siguiente te levantas como una rosa.

 

Ahora en serio, muchas veces es nuestro temor  el que nos impide acudir a la notaría a formalizar nuestras últimas voluntades.  No nos gusta pensar en la muerte (sobre todo en la nuestra), pero es imprescindible dejarlo todo atado.

 

¿Por qué te digo esto? Porque en el despacho nos hemos encontrado con sucesiones intestadas que han sido más complicadas de resolver que un sudoku de esos en los que te ponen cuatro números escasos. Sobre todo cuando lo que se trata es de gestionar la herencia del bisabuelo aquel que murió hace tantísimos años… sí, esa finca (o casa) de la que nunca se arreglaron los papeles. Os aseguro que es para empezar a sudar tinta y no parar.

 

Hacer testamento tiene dos ventajas esenciales y que no hay que dejar pasar de largo:

 

testamento

 
1. ES ÚTIL (BUENO)
 

Todos tenemos pendientes de resolución infinidad de cosas. A ninguno nos gusta pensar en la muerte, pero nos acecha a todos. Es una cuestión tanto patrimonial como personal. Puedes pensar que no tienes mucho dinero y no va a haber problemas a la hora de abrir la herencia… error.

 

Es una cuestión no sólo económica sino también personal. Si tienes hijos pequeños debes prever quienes van a ser sus tutores en caso de que fallezcas. Si hay algo que nos horroriza a los padres (y madres) es la posibilidad de que nuestros pequeños estén desamparados.

 

También que te conviertas en el bisabuelo de la finca del que hablábamos antes y le compliques la vida hasta límites infinitos a toda tu descendencia. Deberías valorarlo. Aunque si te han dejado en el olvido puede que merezca la pena buscarles un lío. Un acta de declaración de herederos siempre es más cara de realizar (y en muchas ocasiones más complicada) que un testamento

 

2. ES BARATO
 

Puedes hacer tu propio testamento en casa, siempre que sea de tu puño y letra. Es lo que se conoce como testamento ológrafo. Es perfectamente válido (siempre que cumpla con los requisitos del derecho sucesorio) aunque tus herederos tendrán que ir a notaría cuando fallezcas  y protocolizarlo.

 

¿Qué es eso de protocolizar? Es el acto por el cual un notario incorpora determinados documentos a aun “protocolo notarial“, que posteriormente pueden ser convertidas en escrituras públicas. Para decirlo con sencillez, es la forma que tendrán tus herederos de convertir ese documento privado en escritura pública (aunque no es exactamente eso).

 

testamento

 
La opción más sencilla es acercarse a la notaría y explicar  lo que quieres incluir en el testamento. Todas y cada uno de los extremos que te interesa que consten, patrimoniales o personales. Y todo ello por el módico precio de 40 euros (más o menos). También puedes acudir a tu abogado de confianza para que gestione y tramite lo que deseas ante la notaría. Así sólo tendrás que acudir allí un día, te leerán el testamento, preguntas si te surge alguna duda. Lo firmarás y  a otra cosa.
 

QUÉ PUEDES INCLUIR EN TU TESTAMENTO.
 

Esencialmente las materias que se tratan en los testamentos suelen ser de tipo económico. Se nombran herederos, usufructuarios, legatarios… Dependiendo de lo que quieras hacer con el patrimonio que quede cuando mueras.

 

Si tienes familia cercana debes respetar los límites de las legítimas legalmente impuestas para ascendientes, descendientes y cónyuge. Varían dependiendo del familiar del que estemos hablando. En ciertos casos puedes jugar con los porcentajes para beneficiar a unas personas en lugar de otras. Seguro que has oído hablar de la mejora. Esta es una institución que permite acrecentar lo que reciben algunos hijos frente a otros.

 

 

Te puedes marcar un momentazo de película y desheredar a quien se haya portado fatal contigo. Sin embargo esto no funciona como en las películas americanas. Para desheredar a alguien tienen que concurrir determinadas causas tasadas en el Código Civil. No puedes hacerlo por cualquier cuestión que se te ocurra. Si te has quedado con la intriga, podemos hacer una entrada específica de causas de desheredación y te ponemos al día.

Por último también puedes incluir cuestiones de tipo personal. Ya te hablé del nombramiento de tutores para tus hijos, que nos parece un elemento esencial. Puede que seas una persona muy religiosa e impongas determinadas condiciones como que digan algunas misas a tu nombre. No es broma, lo hemos visto en más de un testamento antiguo.

En conclusión: hacer testamento es bueno, barato (no sé si bonito). No se ha demostrado ni científicamente, ni de ninguna otra forma, que cause la muerte y puedes facilitar el futuro a muchas personas. Acude a tu abogado, a tu notario, déjate aconsejar y haz testamento.

 

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